Starpath 15 – 21 de julio. Pase la página, ¡pero hacia adelante!


Dicotomía celeste. En el eje Cáncer, separados por algunos grados, están Venus, Nodo Norte, Sol, y próximamente Mercurio de nuevo. Gracias a su retrogradación vuelve al signo del cangrejo el 19 de julio. Hacia el otro extremo, a 180º, están Saturno, Plutón y la Luna quien perfeccionará su oposición al Sol y conjunción al Nodo Sur y Plutón hoy dando lugar al eclipse lunar de Luna llena en Capricornio. No han sido días livianos, pero tampoco catastróficos. De hecho, el aire que se respira es de cambio, de florecimiento, de morir para nacer, de caer en cuenta que algo se volvió inadmisible y necesita replantearse, ¡y qué maravilla que esto suceda! En lo personal, el tema de darse una oportunidad a uno mismo para morir y nacer como Ave Fénix me encanta. Estamos justo en la mitad de un mes cargado de cambios y emotividad. Me atrevo a decir que, para todos, este mes ha sido de soltar algo. Una forma de pensar, una forma de verse a sí mismo, una forma de ver la vida, los eclipses, al darse en signos cardinales, simbolizan el inicio de un ciclo, y como siempre, el inicio llega después de un final.

Justo el domingo 14, se dio la oposición Sol – Plutón. En la teoría astrológica, Plutón representa la muerte y regeneración, no solamente física, también psicológica. Todos los aspectos que se están dando hacen parte del paquete cósmico de los eclipses, balance entre pertenecer a la tribu familiar y la tribu social. A diferencia de la oposición Sol – Saturno –que es de carácter más material y de manifestación más evidente-, la oposición Sol – Plutón se siente a nivel de la psique, es como contraponer toda la capacidad personal de reiventarse contra toda la capacidad de auto sabotearse.

Hoy martes 16 tiene lugar la luna llena/eclipse en Capricornio, una luna llena que cierra un ciclo que inició con la luna nueva en este signo el 6 de enero. ¿Qué metas cambiaron? ¿Dónde hubo compromiso y qué resultados dio? Capricornio es un signo de tierra, de lo más pragmático, muy cercano a lo material y tangible. No es un soñador, es prudente y disfruta planificando con serenidad y cuidado para alcanzar lo que se propone. Capricornio no es emocional, la luna en este signo ya de por sí es fría, se toma la vida desde un punto de vista práctico. Pero la Luna en Capricornio es una luna fuerte, se toma sus ambiciones en serio, es frugal y muy trabajadora. Esta luna llena marca el final de un ciclo construir nuevas bases, con compromiso y madurez emocional. ¿Qué no se cristalizó, dónde falta comprometerse y pulirse? Desde hoy hasta la próxima Luna nueva en Capricornio que será el 26 de diciembre, se inicia un ciclo para depurar la energía que distrae y poder materializar lo que uno en verdad quiere. La conjunción con Plutón acentúa aún más la necesidad de, por decirlo coloquialmente, ‘matar al pasado’ y las viejas estructuras con las que uno se acostumbró a funcionar. Este eclipse en conjunción con Plutón vuelve la voluntad recia. Estas son energías que van más allá de lo racional, los cambios que se produzcan, muchos de ellos familiares y a nivel de lo que da seguridad, vienen de la necesidad de morir con las viejas formas para crear nuevas condiciones de experiencia emocional. Esto de hacer cambios e incorporar nuevos esquemas no se da de la noche a la mañana, los próximos seis meses son para revisar y desechar, no solo a nivel personal sino colectivo –porque Capricornio rige las estructuras y sistemas de poder personales y sociales-, todo lo que a la cabra no la deje subir hasta la cima. Capricornio, al estar regido por Saturno (límites y responsabilidad) y Urano (originalidad e innovación) –que son los regentes de esta Luna llena- es un adulto avant garde. Crecer y hacerse cargo de los compromisos y responsabilidades que uno asume, personales y colectivos, tiene su ingrediente de pragmatismo y seriedad (Saturno), pero también de inventiva y originalidad (Urano). Este proceso puede ser también el re descubrimiento de un proceso de maduración a través de la inventiva y la creatividad para crear nuevos escenarios. Darle vida a estructuras diferentes para hacer las cosas de otra forma, algo nuevo, dinámica y liberador. No hay necesidad de dramatizar ni satanizar este eclipse de luna llena, de hecho, la frialdad y seriedad de esta luna es perfecta para tomarse con mayor adultez y sensatez el momento actual.

Y este tema del compromiso con uno mismo y el valor que uno se da a sí mismo se vuelve relevante ya que Venus, planeta del deseo y el valor personal, estará activo esta semana.

Desde Cáncer, Venus desea seguridad emocional y, por qué no, económica. Desde su conjunción con el Nodo Norte, siente que éste es un estado necesario para su camino evolutivo. Y puede que aparezcan personas y relaciones nuevas que ayuden a esto, sin embargo, desde su oposición con Saturno y Plutón este proceso puede ser intenso, casi como si se bloqueara. Tal vez estos no sean días para demostraciones de afecto o para sentirse pleno en la propia piel, no obstante, son días para redescubrirse a nivel del valor personal y creerse el cuento de que uno vale cada peso. El tema de la seguridad y las estructuras que se usan para sentirse seguro (Cáncer –Capricornio) son los ejes sobre los cuales se están dando los eclipses. Venus en estas tensiones revisa las escalas de valores sobre las que uno construye estos temas. ¿Por qué uno quiere un acenso? ¿Por qué uno quiere dejar una empresa? De verdad, ¿es algo que uno necesita? ¿Está uno convencido en el fondo de que merece ese acenso, o de que necesita o no necesita ese trabajo? Este verano se venía con energía de trabajo interno. Es el momento de hacer consiente la necesidad de tomarse con más prudencia y sensatez las promesas que uno se hace a sí mismo y las metas que uno se fija. Estando en época de eclipses y con la energía tan cambiante, es oportuno tomarse estos días con calma, descansar lo suficiente, dormir, comer para alimentarse de verdad y no para llenar un órgano, estos pueden ser de esos días donde se hace más consciente la necesidad de ser un adulto para uno mismo. En este proceso de limpiar viejos esquemas y crear nuevos sistemas, el niño interior de Cáncer necesita del adulto de Capricornio para lograrlo.

Pero no todo es solemnidad. Desde Piscis, Neptuno está armonizando la polaridad planetaria, inspirando el proceso de soltar, limpiar, dejar ir y renacer. Algo de simpatía y compasión con el proceso no cae mal. Si aún quedan dudas de que el pasado es solo válido como marco de referencia, Mercurio vuelve a Cáncer para acentuar la energía de finales, además, porque recorrerá el mismo grado sobre el que hoy se da el eclipse en Capricornio. Sí, además de todas las implicaciones materiales de esta retrogradación, Mercurio en Cáncer complementa el paquete de eclipse de finales trayendo de vuelta asuntos familiares del pasado inconclusos, sean conversaciones, emociones no resueltas o la oportunidad de ver situaciones del pasado desde otra perspectiva. Qué todo sea para avanzar hacia el futuro con el pasado sanado.

Buen viento, buena mar, mucha agua y horas de descanso. Este, si así lo quiere, puede ser recordado como el momento en que uno murió y volvió a nacer.

Avanti.


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